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Guerra: desavenencia y fin de la paz entre dos o más potencias, lo que generalmente conduce al enfrentamiento armado y organizado entre las mismas. -Historia.
Aunque la guerra es tan antigua como la propia sociedad, los asirios y los persas fueron
los primeros en hacer participar a sus ejércitos en un basto plan militar con objetivos
de largo alcance, basándose para ello en la superioridad que les concedía su poderosa
caballería. Los griegos crearon una infantería pesada y una formación militar (la
falange), con objeto de hacer frente a la caballería asiática. La falange griega dio
lugar a la legión romana, mucho más perfeccionada, que ya contaba con diversos servicios
y especialidades combativas. Durante la Edad Media no hubo propiamente ejércitos, sino
más bien mesnadas o grupos de caballeros al servicio de un rey o de un señor, que
disponían de un armamento muy pesado y poca movilidad. Sin embargo, las nuevas armas de
infantería, como la pica y la ballesta, y finalmente las armas de fuego, terminaron con
la larga hegemonía que había ostentado la caballería. A partir del siglo XV se
organizaron grandes ejércitos, basados, sobre todo, en la infantería y la artillería, y
en los que no era raro encontrar tropas mercenarias. En España surgió, hacia 1534, la
unidad que durante muchos años sería la formación básica del ejército español: el
tercio. Durante el siglo XVIII se produjo una nueva innovación con la introducción de la
caballería ligera por parte de los prusianos. De este modo se conseguía imprimir una
gran movilidad y velocidad al combate. Poco a poco, los Estados fueron viendo la necesidad
de mantener un ejército permanente para defenderse de los demás o para apoyar su
política de expansión y rivalidad contra los demás estados. Así nació el servicio
militar obligatorio, al mismo tiempo que se ampliaban el número de los efectivos de los
ejércitos, que hasta entonces habían sido de unas pocas decenas de miles de combatientes
y que durante las guerras napoleónicas alcanzaron centenares de miles. A partir del siglo
XIX la guerra adquirió dos características muy importantes cuyos efectos han ido en
constante aumento: por un lado, la influencia de la economía sobre la marcha de la
guerra; las potencias económicamente débiles se encontraban a merced de las más ricas,
que podían obtener una mayor cantidad de material bélico de mejor efectividad. Por otro
lado, el sufrimiento experimentado por la población civil, que hasta entonces no había
notado excesivamente los efectos de las guerras. Ahora, los asaltos contra las ciudades y
la ocupación militar de bastos territorios, hacían que la población civil sufriera
directamente los efectos de la guerra: destrucciones, mortalidad, hambre, epidemias, etc.
Las técnicas de guerra experimentaron una considerable transformación en la I Guerra
Mundial, sobre todo con la introducción de tres armas fundamentales: el submarino, el
carro de combate y el avión. En realidad, esta transformación se reflejo, sobre todo,
durante la II Guerra Mundial, cuando estas tres armas constituyeron la base principal de
la guerra y cambiaron las teorías tácticas y logísticas predominantes hasta entonces:
el submarino fue empleado para cortar los suministros de las potencias rivales por vía
marítima, sin los cuales se produciría el inevitable colapso económico de ésta; el
carro de combate se empleó en la blitzkrieg (voz alemana, vocablo que significa guerra
relámpago, con el que se designó la modalidad operativa rápida, basada en la
capacidad de penetración y la movilidad de los carros de combate. Llevada a la práctica
por Alemania en los ataques contra Polonia, Bélgica, Holanda, Francia y Rusia, durante la
II Guerra Mundial), para romper el frente, desorganizar la retaguardia del enemigo y
aprovechar el éxito inicial; la aviación se utilizó para bombardear masivamente la
retaguardia, destruir los recursos industriales y las líneas de comunicación y
desmoralizar a la población civil, aunque hasta el presente se ha demostrado que esto
último siempre ha ocurrido exactamente lo contrario, o sea, fortalecer el espíritu de
resistencia del pueblo. El empleo de arma atómica al final de la II Guerra Mundial y,
más tarde la creación de proyectiles balísticos intercontinentales con cabeza atómica
han revolucionado las teorías de la guerra, lo que ha conducido al estallido de
conflictos locales con armas convencionales. En consecuencia, éstas han experimentado un
considerable avance: empleo del napalm, de carros de combate de gran potencia de fuego,
del helicóptero, de armas portátiles de gran capacidad de fuego, etc. La carrera de
armamentos, iniciada a fines de la II Guerra Mundial entre la Unión Soviética y EE.UU
principalmente, ha conducido a unos gastos exorbitantes en material militar. Una vez
comprendida la inutilidad de este esfuerzo y salvadas las diferencias de táctica
política empleadas por ambas potencias, se llegó en Mayo de 1972 al Tratado de No
Proliferación de armas nucleares, establecido entre ambas grandes potencias, que, aún
manteniendo en poder de los dos países un ingente arsenal atómico, permitía confiar en
que no se produciría el tan temido conflicto atómico a escala mundial. La eliminación
del comunismo en Europa Oriental y la disolución de la URSS hicieron disminuir los riegos
de una guerra generalizada. A pesar de todo, siguen su curso una multitud de conflictos
locales. Por otra parte, se observa en las comunidades humanas una mayor tendencia hacia
la conservación de la paz que a dejarse arrastrar hacia la guerra. Finalmente, a partir
de 1960 se iniciaron profundos estudios sobre las causas de la guerra y el comportamiento
de las sociedades humanas en estos casos, lo que quizá permita descubrir ciertos factores
de agresividad o de tipo psicológico masivo que influyen poderosamente sobre los pueblos
en el sentido de inducirles hacia la guerra. La comprensión de estos factores ayudará,
indudablemente, a evitar la proliferación y extensión de la guerra. |